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En todos los casos en que se presentan patologías psiquiátricas es fundamental, educar al paciente y a la familia porque es común que el grupo familiar diga: “él siempre fue así” y tomen como “normal” algo que no lo es. Esto significa que se le debe informar al paciente y su familia cuáles son sus síntomas ya que cuanto más se sabe sobre la enfermedad, más alerta se está para poder saber si algo vuelve a aparecer.
Es importante que el médico conozca a la familia del paciente porque no se puede tratar a la persona como algo separado del contexto familiar en el que vive. En las familias en las que hay una persona distímica desde los 15 años, que recién llega a la consulta a los 30, se observa que sus padres y hermanos piensan que su conducta es totalmente normal, porque hay un acostumbramiento y una adaptación por parte del grupo familiar.
Un buen consejo para los padres es el siguiente: el mejor camino a seguir ante situaciones que no son claras en lo hijos es buscar la consulta con el pediatra y no empezar a hacer hipótesis sobre lo que le sucede a un niño. De esta forma, se pueden aclarar todas las dudas sin crear falsas creencias sobre temas que no se tienen conocimiento. Con respecto a la distimia es importante que la gente sepa que es un trastorno afectivo, que no es ningún “fantasma” ni es grave porque se trata y se puede revertir.






