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Mucho más controvertidas, las siliconas son el segundo producto inyectable para combatir las arrugas. Recordemos que esta sustancia mineral inerte entra también en la composición de ciertas prótesis mamarias. La silicona inyectable, mucho menos empleada que el colágeno, permite llenar las arrugas profundas del rostro (arruga del entrecejo, surcos nasogenianos) y modelar ciertas partes del rostro.
Estas aplicaciones difieren de las del colágeno. ¿Cuáles son las ventajas del producto? Los resultados son durables. La silicona al ser inerte, puede ser comparada con una prótesis definitiva. Sin embargo, está lejos de ser aceptada unánimemente por los médicos. Muchos de ellos se pronuncian contra su utilización porque consideran que la inyección de siliconas presenta dos riesgos. Primero, puede provocar una reacción del organismo frente a este cuerpo extraño; esta reacción puede manifestarse tardíamente, a veces después de nueve años, bajo la forma de un nódulo o granuloma inflamatorio doloroso (ya sea en el lugar de la inyección o a distancia). Segundo riesgo, ver emigrar las partículas de silicona en el organismo.
¿En qué se transforman? No se sabe. Estos dos accidentes deben incitar a los médicos a la prudencia. Sin contar que los resultados estéticos son irreversibles. Existen dermatólogos que utilizan la silicona desde hace treinta años y aseguran que si el producto es perfectamente puro y no está mezclado con sustancias nocivas, la silicona sigue siendo un medio seguro. Sin embargo, el peligro está en si cae en manos inexpertas. Las personas deseosas de recurrir a tratamientos de belleza deben exigir el máximo de información a los médicos competentes para poder elegir con todo conocimiento de causa. Estos tienen ante todo la responsabilidad de la salud de los candidatos a la juventud.






