La importancia de las vacaciones y el descanso

No hay que dudar demasiado llegado el momento de planificar las vacaciones: ese tiempo hay que aprovecharlo para tomar contacto con la naturaleza y beneficiarse con las miles de posibilidades que ella brinda, con el objetivo final de estar bien.
En todo el planeta existen rincones cargados de energías positivas, sitios ideales para descontaminarse de la cuota inevitable de ruido y de estrés urbano, donde además uno puede llevar adelante el viaje hacia el interior de uno mismo.
Los lugares privilegiados son las ruinas de Machu Picchu, en Perú, la provincia de Córdoba en Argentina, los lagos de la Patagonia, el Tíbet y las aguas termales de diversos puntos del continente. También se pueden visitar comunidades como la de Tri-guerinho en Nazaré, San Pablo, Aguas Claras en Córdoba o la granja natural Ashkay en Ingeniero Maschwitz.
¿Qué se puede hacer en estos lugares? Descansar, recuperarse de muchas convalecencias y asistir a cursos de crecimiento personal.
Autorrealización no es egoismo

El desafío de cada uno a encontrar su poder para construir toda la felicidad que uno desea y necesita para su vida, lo tenemos todos día a día. A medida que uno va conociéndose a sí mismo, también puede desarrollar más felicidad y de ese modo conseguirá mejorar a la sociedad en la que vive.
Si uno realmente quiere estar bien consigo mismo y con el resto del mundo debe trabajar en ello: abrir su mente, tenerse paciencia para llegar a comprender muchas verdades, tratar con cuidado su cuerpo, y desarrollar el amor que está presente en el corazón de cada uno.
Para esta tarea hay métodos y herramientas y cada cual tiene que elegir según su conveniencia los que lo llevarán a través de un largo camino hacia el interior, donde se concentra la gran sabiduría universal que fue olvidada por efecto del crecimiento tecnológico y el ansia de progreso desmedido. En ese crecimiento personal cada uno encuentra la responsabilidad por sí mismo y por su entorno porque comprende finalmente que el mundo es lo que uno hace de él.
De este modo el culto del yo no es realmente eso, sino una búsqueda del conocimiento del yo, que permite al resolver los propios conflictos, que uno esté libre para ayudar a la sociedad en la que vive.
La aceptación, esencial en esta nueva era

La palabra ACEPTACIÓN no significa lo mismo que resignación. No tiene nada que ver con tomar una actitud estoica frente a los problemas, ni tampoco con esconder la cabeza como el avestruz. Quiere decir hacerse cargo de ellos pero con una actitud diferente, aceptando que todo lo que ocurre se rige por la ley de causa y efecto y que todo tiene un porqué aunque no aparezca a simple vista.
Una vez que se alcanzó un grado suficiente de realización personal, uno consigue aceptar la esencia de las cosas y de las demás personas.
De este modo uno se vuelve más tolerante no sólo con quienes profesan una religión diferente sino también con cosas cotidianas que nos causan una irritación inexplicable, por ejemplo con el bochinche que arman los chicos.
El aprendizaje para estar bien

La concepción de aprendizaje es muy diferente a la forma tradicional de acumular conocimientos. El pensamiento científico occidental dividió el conocimiento humano en diferentes ramas y especialidades.
A esta concepción se opone la del aprendizaje holístico, que considera que en el interior de cada ser están archivados todos los conocimientos sobre la esencia del universo, porque cada uno es un microcosmos del cosmos.
A través de distintas técnicas como meditación, hipnosis, relajación se accede a un estado de conciencia ampliado que permite la aparición de las respuestas para aquello que se necesita saber. Además se afirma que todas las circunstancias de la vida incluso las más adversas ocurren para enseñarnos algo que necesitamos aprender.
Cuando la energía interna está alineada con la del cosmos se entra en un estado de armonía, es decir la ausencia de conflictos y de choques. Es una suerte de estado ideal al que se procura llegar en todos los órdenes, ya sea individual como universal, y nos permite estar bien o mejor.


