Una dieta con alto contenido de productos de grano integral y otros vegetales con bajos niveles de grasa, grasas saturadas y colesterol, pueden reducir el riesgo de contraer enfermedades cardíacas.
Para que la dieta se convierta en una aliada del corazón, debe ser completa. Los ácidos grasos Omega 3 son un tipo de grasa poliinsaturada que se encuentra en el pescado. Tienen un efecto muy beneficioso para el organismo, disminuyendo el colesterol y reduciendo los niveles de triglicéridos cuando se encuentran elevados. Además, mejoran la elasticidad de los vasos sanguíneos y diluyen la sangre, impidiendo la formación de coágulos.
Los componentes químicos y minerales de la cebolla atacan directamente la formación de placas de colesterol. Además, ayudan a anular la acción de otros alimentos ricos en colesterol si se ingieren a la vez. Además, el ácido fosfórico y el cítrico de la cebolla protegen los tejidos arteriales.
El consumo de grasas saturadas debe ser limitado. En ningún caso debe superar el 7% de la ingesta calórica diaria. Estas grasas son enemigas del corazón y distintas investigaciones demostraron que la mayoría de los pacientes con aterosclerosis o apoplejías llevaban, hasta el diagnóstico, una dieta sin restricciones en este tipo de grasas. Los alimentos que contienen estas grasas son: carnes rojas grasas, lácteos enteros y sus derivados, fritos, postres refinados y chocolates.