Agregado en 22 Abril 2009
Tags: Celos, Pareja
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• No prolongue hasta el infinito las discusiones menores ocasionadas por celos, digamos, “benignos”, (salir con una amiga, trabajar hasta más tarde, etc)
• Si siente que sus celos son verdaderamente infundados pero aun sabiéndolo no puede hacer nada para controlarlos hágaselo saber a su pareja.
• No utilice el sexo como un factor extorsivo: muchas personas celosas se niegan a mantener relaciones como una forma de castigo a la supuesta infidelidad de su pareja.
• Si sus celos se transforman en una obsesión que ha empezado a originar situaciones verdaderamente violentas, acuda a un psicólogo especializado en problemas de pareja.
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Entre los sentimientos más universalizados -que incluso reconocen algunas manifestaciones en animales superiores- están los celos. Una problemática de un abordaje verdaderamente complejo, ya que es muy difusa la línea que separa la normalidad de la patología. Y es esta última la que resulta devastadora para el funcionamiento sexual de la pareja.
Para la mayaría de las personas, los celos constituyen un sentimiento normal, casi como un indicador de que se siente afecto por la persona que es celada, del mismo modo que podemos considerar que la ausencia total de este sentimiento es muestra acabada de una completa indiferencia afectiva.
Esto es así, en líneas generales; el problema se da ante la existencia de dos formas de celos: el “superficial”, que se traduce en un enojo pasajero cuando miramos a alguien del sexo opuesto en la calle; y el otro, una especie de sentimiento humillante que si no se corrige a tiempo pone en serios peligros la continuidad de la relación.
Esta forma de celos patológicos son los que por ejemplo transforman a la esposa en un detective, o al marido en un inquisidor que controla al segundo el tiempo en que el teléfono de su hogar da ocupado cuando él llama o, los minutos de más que tarda su pareja, cómo se viste y maquilla y para qué, etcétera, etcétera.
Habitualmente, los celos actúan sobre el deseo como una especie de tóxico de efectos acumulativos; cuando el esposo llega media hora tarde del trabajo y su explicación deja dudas en la mujer, es casi seguro que esa noche no se encuentre receptiva para tener relaciones. Si se repiten situaciones similares, dicha indisposición se hará crónica, al mismo tiempo que se habrá instalado un estado permanente de sospecha; en este punto es muy difícil volver atrás sin ayuda de un profesional que coloque las cosas en su lugar.