Además de ser exquisito para aderezar los mas diversos platos, el aceite de oliva virgen tiene propiedades curativas increíbles. Puede aliviar la ciática, bajar la presión arterial y calmar los dolores de la artrosis.
Llegó a América de la mano de los españoles, pero ya se utilizaba en Egipto hace más de 5.000 años. Griegos, fenicios, romanos, árabes y demás pueblos que comercializaban en las orillas del Mediterráneo, fueron los encargados de difundir su cultivo, aunque no se sabe con certeza si conocían sus virtudes. Con el paso del tiempo, se fueron difundiendo sus variadas aplicaciones que, más allá de las culinarias, son curativas y sanadoras.
Hoy en día, el aceite de oliva extra virgen, o de primera prensada, es conocido como un alimento valioso y nutritivo, capaz de prevenir y curar enfermedades como la artrosis, el reuma, la hipertensión o la inflamación del nervio ciática.
De un sabor inigualable, especial para preparar las comidas más sabrosas y sanísimo, el aceite de oliva es, además, un producto noble que previene y cura las más diversas dolencias. Por ejemplo, usado habitualmente como condimento de las ensaladas, el aceite de oliva protege el corazón. Por eso padecer trombosis e infartos. Pero además, a partir de sus virtudes antioxidantes, es un auténtico producto antienvejecimiento.
De por sí, los fenoles contenidos en el aceite de oliva han demostrado ser beneficiosos para el corazón, verdadero motor del organismo. Sin embargo, se debe tener en cuenta el tema del refinamiento, que puede atenuar los efectos antioxidantes del producto.