La falta de apetito no debe confundirse en este caso con la anorexia nerviosa; esta última responde a causas psíquicas y requiere especial atención ya que afecta a adolescentes (en su mayoría mujeres), a púberes y también a niñas de 11 o 12 años.
Que un niño no quiera comer es consecuencia por lo general de una enfermedad febril o un trastorno digestivo. La falta de apetito puede ser pasajera y obedecer a una indigestión, cansancio o un clima muy caluroso.
Cómo curar o tratar la falta de apetito
Además de tratar la enfermedad causante resulta conveniente no forzar al niño a comer y combatir el estreñimiento si fuese necesario. Lo más adecuado es intentar que coma algo cinco o seis veces al día pero en muy poca cantidad, estimular la digestión con ejercicios físicos y respiratorios y darle infusiones de acedera, genciana, apio, melisa, tilo o flor de azahar.
