Sala de espera de un consultorio pediátrico. ¿Ese chico que llora, grita desesperadamente y da patadas es su hijo? No se preocupe, esta escena tan temida por la mayoría de los padres puede evitarse sabiendo qué actitudes tomar.
- Uno de los errores más frecuentes por parte de los padres es utilizar la figura del médico como una amenaza para evitar la desobediencia. Este tipo de actitud, sólo contribuirá a que el niño se resista aún más a acudir a la consulta.
- Una buena técnica para que el niño se acostumbre a visitar al profesional es que de vez en cuando acompañe a alguno de los padres en sus propias consultas.
- Otro recurso que suelen aplicar y recomendar los pediatras es un oportuno elogio al buen desenvolvimiento del niño durante el transcurso de la consulta, aún cuando su comportamiento no haya sido del todo el esperado. Una frase del tipo “Estamos orgullosos porque no gritaste cuando el médico te aplicó la vacuna” funcionará como un buen incentivo a la hora de llevar al chico a la próxima consulta.
- Para estimular el interés del chico a concurrir al consultorio conviene siempre que éste tenga un buen motivo: Dígale por ejemplo “Vamos a que el doctor nos diga cuánto creciste” o ” El médico te calmará el dolor de estómago”.
- Si también le advierte que probablemente alguna de las revisaciones que le efectuarán le resultarán algo dolorosas, estará mejor preparado para enfrentarse a esta circunstancia. Por supuesto no hay que exigirle que se “domine” como lo haría un adulto pero sí que no dificulte la revisación.
- Es bueno también que puedan confeccionar junto con su hijo una lista de preguntas que formularán al profesional para esclarecer todas las dudas y no olvidarse de preguntar nada que pueda ser importante para la salud del niño.
