El estrechamiento de la orofaringe da origen a la apnea obstructiva y a la falta de aire, y la recomposición de esa estrechez es lo que hace que se despierte total o parcialmente el afectado, que volverá a dormirse para ser víctima de múltiples crisis de apnea en el transcurso de la noche.
La estrechez del interior de las vías aéreas altas puede producirse por exceso de tejido faríngeo, por debilidad de la musculatura o simplemente por aumento de la resistencia al paso del aire. La apnea se ve favorecida por el sueño al reducir éste la capacidad muscular.
El consumo de alcohol y sedantes vienen a agravar el problema, mientras que la obesidad contribuye a la disminución del tamaño de las vías aéreas. Si se suprimen los impulsos ventilatorios centrales de los músculos respiratorios, se llega a los mismos resultados de falta de aire y sensación de asfixia.
Los ronquidos, vibraciones de alta frecuencia de los tejidos blandos del paladar y de la faringe, consecuencia ellos mismos de la disminución del calibre interno de las vías respiratorias altas, preceden en varios años al desarrollo de una apnea obstructiva. La mayoría de los roncadores no padecen la patología que nos ocupa; de hecho, en ausencia de otros síntomas, los ronquidos no han de ser motivo de preocupación. Lo que sí puede agravar el problema originario, sin embargo, es una posible hinchazón o edema de los tejidos blandos.
