
El objetivo del tratamiento es mantener abierta al máximo la vía aérea. Cuando existe, además, alguna cardiopatía, el tratamiento de ésta alivia de manera espectacular la apnea.
En los casos en que el problema es leves, es suficiente con modificar la postura durante el sueño. Otras veces es necesario adelgazar, colocar prótesis dentales adecuadas o llevar a cabo sencillas medidas quirúrgicas, como la extirpación de amígdalas o adenoides. Igualmente, es de ayuda suprimir, en su caso, la administración de sedantes o la ingestión de bebidas alcohólicas.
A veces, sin embargo, se hacen precisos tratamientos quirúrgicos más drásticos, como la uvulopalatofarin-goplastía, cuya finalidad es ampliar el diámetro del interior de la faringe, eliminando el tejido superfluo, o incluso la traqueotomia cuando fallan todas las demás medidas.
También se emplea la administración de oxígeno mediante presión positiva continua en las vías respiratorias con mascarilla durante la noche, tratamiento que resulta de utilidad en el 80% de los pacientes, sobre todo cuando son adecuadamente seleccionados según la localización de la obstrucción.
