Trastornos por falta de calcio

Cuando el nivel de calcio en la sangre es inferior a 90 mg/l surgen diversos trastornos. Desde el punto de vista óseo hay riesgo de raquitismo, retraso en el crecimiento de los niños y osteoporosis o fragilidad de los huesos en adultos y ancianos.
En el campo neuromuscular se producen sensaciones anormales, como hormigueos, entumecimientos, alteraciones en el cabello y las uñas, reumatismo, palpitaciones cardíacas y calambres, mientras que en el aspecto nervioso aparecen varios inconvenientes, resumidos por lo general en angustia, agresividad, insomnio, dolores de cabeza y depresión.
Las deficiencias que conducen a esta serie de dificultades físicas se deben, principalmente, a una carencia del mineral en la dieta alimentaria habitual, pero también pueden producirse como consecuencia de ciertas alteraciones orgánicas.
El estrés, la ausencia de magnesio, una insuficiencia renal y sobre todo la carencia de vitamina D son circunstancias que motivan la manifestación de los problemas mencionados. La vitamina D favorece la absorción del calcio por el intestino delgado y además desempeña un papel esencial en el mecanismo de mineralización del sistema óseo.Sin una adecuada cantidad de esta vitamina, los huesos de los niños no se pueden formar apropiadamente dando origen al raquitismo, enfermedad evidenciada por el encorvamiento de las piernas, el escaso desarrollo del pecho y las consecuentes dificultades para respirar, la inadecuada conformación del cráneo y falta de fuerza física.
En el caso de los adultos que no se exponen al sol pueden padecer osteomalacia, el equivalente al raquitismo infantil. La diferencia entre ambas enfermedades es que los niños están formando un nuevo tejido óseo sin suficiente calcio para endurecerlo, mientras que los mayores ya tienen formado los huesos pero pierden el mineral, aunque las consecuencias son las mismas.
Al ser pocos los alimentos que suministran mucha vitamina D (algunas clases de pescados, como el arenque, la anguila, el salmón y las sardinas, y en menor medida el hígado de ternera, la yema de huevo y el queso) y dado que las personas recluidas en sus casas no pueden sintetizarla, esta deficiencia puede plantar un serio problema a los ancianos denominado osteoporosis. Esta patología se diferencia de la osteomalacia en que hay una pérdida de todo el tejido óseo y no únicamente del calcio.
Es muy común en las mujeres después de la menopausia, debido a que está relacionada con las hormonas esteroides, y se exterioriza mediante la fragilidad de los huesos, que se rompen con facilidad.


