Las primeras preguntas sobre sexo

En los primeros interrogantes infantiles el niño hace una constatación de lo que observa. Se da cuenta de que el pene de su papá es grande y está rodeado de vello y el suyo es pequeño y lampiño: ¿alguna vez el mío será igual? es la preocupación que la curiosidad esconde.
También descubre que su hermanita no tiene pene, ignora que los órganos genitales de la mujer no son visibles, y se le ocurre que algo falta o fue cortado, por lo cual lo invade el lógico temor por la integridad del suyo.
Estos simples interrogantes deben contestarse con sencillez: tu pito es chico porque vos también lo sos, cuando crezcas va a ser igual al de papá, o el agujero por donde sale el pipí de tu hermanita no se ve a simple vista, hay que abrir las piernas para verlo o el pipí de los hombres sale por una abertura al final del pene y por eso se ve con facilidad.


