Consejos para conservar el sabor de las frutillas

Para que las frutillas mantengan su fragancia y propiedades hay que lavarlas correctamente. No deben dejarse durante mucho tiempo en el agua, porque pierden nutrientes, ni ponerlas bajo la canilla después de haberles quitado el tallo y las hojas, pues absorben agua y abandonan su sabor original.
Resulta preferible limpiarlas sólo un rato antes de comer para que conserven todo el aroma a la hora de llevarlas a la mesa. En cuanto a la elección, se recomienda comprar las frutillas firmes y de aspecto impecable, sin manchas ni puntas muy maduras o blancas: esta última es una señal de que aún no están maduras. Para su correcta conservación resulta útil guardarlas en un recipiente hermético de plástico, sin lavarlas, que protege su olor y sabor de los alimentos que la acompañen en la heladera.
Ya lo sabe; acompañadas por crema chantilly, yogur, azúcar o simplemente solas, las frutillas constituyen una terapia eficaz para eliminar las toxinas acumuladas durante el invierno.
Por tratarse de una fruta muy completa, que provee los mejores nutrientes que el organismo necesita, déjese tentar y sucumba a su encanto sin complejos de culpa. Su cuerpo se lo agradecerá.


