Cómo callar el ladrido de un perro

Los perros y la especie humana. Es una relación tan antigua y tan especial que está reflejada en la mitología. Cómo fue el comienzo, nadie lo sabe. Algunos biólogos creen que se inició con la gente prehistórica que llevaba cachorros a sus cuevas para diversión; otros suponen que en un comienzo perros y hombres descubrieron que cazar juntos podía ser beneficioso para ambas especies. Pero si hay algo que ha amenazado la continuidad de esta amistad, esto ha sido el hábito más molesto: el ladrido.
La forma más usual que tenemos para contrarrestar la irritación producida por el ladrido constante e injustificado de un perro, es el gritar ¡Basta!, o palabras similares, con todas nuestras fuerzas, o simplemente cortamos ese ruido molesto arrojando algún objeto al animal. Pero, aunque esta técnica tenga efecto, podrá lograr silencio sólo por un momento.
Contrariamente a lo que usted pueda sentir, el perro no es justamente un ser neurótico o un protector excesivo. Nueve de cada diez veces que un perro ladra a pequeñas cosas o tal vez a nada, trata de compensar un sentimiento de inseguridad. A causa de esta falta de confianza, el perro está asustado y lleno de tensión muscular producida por el miedo. Un perro que es nervioso y ladrador mantendrá su cabeza firmemente erecta y tensará sus patas posteriores, bloqueando los impulsos neurológicos que le permiten sentir el resto de su cuerpo y de esta forma disminuir su confianza. Así, en un círculo vicioso, el perro ladra porque se siente inseguro y se siente inseguro porque está ladrando. Para trabajar con él, elija el momento en que haya parado de ladrar. Comience a relajar su postura rígida formando círculos sobre todo su cuerpo, poniendo particular atención en el cuello y en las extremidades posteriores. Una vez que haya bajado la cabeza suavemente tome su boca y sosténgala.
Ponga su mano debajo de la barbilla y levante el hocico sólo un poco para relajar la tensión en el cuello. Si su perro es de talla larga, trabaje una zona por vez y suavemente, en círculos. Al perro hay que brindarle seguridad. Él no tiene que ladrar para recibir su atención. La debe recibir en todos los momentos que comparten juntos.
Cuando ladre, prémielo en el momento en que pare de hacerlo. Pronto entenderá que lo que usted desea es que no ladre. Aquí van algunas técnicas para trabajar con perros de distinto temperamento.


