Las frutillas eliminan toxinas del organismo

Hacer una cura de desintoxicación durante el invierno representa una tarea harto difícil, ya que las temperaturas son bajas y el cuerpo debe mantenerse caliente. Sin embargo, la limpieza del organismo es imprescindible porque la dieta de los meses fríos es rica en platos muy elaborados (en especial carnes, pescados y legumbres) que dejan residuos, y muy pobre en verduras crudas. Inclusive la piel, que también elimina toxinas al contacto con el aire y el sol, permanece escondida bajo varias capas de ropa.
La llegada de los meses calurosos resulta, entonces, el momento ideal para esta necesaria puesta a punto del cuerpo y la frutilla reúne todas las condiciones para llevar adelante esta tarea. Toda la literatura naturista destaca a este fruto carnoso como uno de los más indicados para todos los organismos y señala sus efectos curativos.
En la Edad Media se le atribuían propiedades medicinales contra las infecciones de garganta, la fiebre y los problemas de riñon, mientras que los indios la utilizaban para sanar las contusiones. Se sabe que Cari Von Linneo (1707-1778), el botánico y médico sueco que realizó una clasificación de las plantas, recurrió a la reina de Suecia para conseguir las escasas frutillas que maduraban fuera de temporada y tratar un ataque de gota que lo aquejaba. Con ellas logró tal alivio que, a partir de este hecho, realizó numerosas curas en primavera y verano hasta que logró vencer su enfermedad.
Las razones de este fenómeno residen en el ácido salicílico (un kilo de frutillas contiene la misma capacidad alcalinizante que nueve gramos de soda), que es el mismo de la aspirina y ayuda a expulsar mediante la orina el exceso de ácido úrico que acumulan quienes padecen reuma, artritis y gota e influye sobre el hígado, la vesícula biliar y el riñon, mejorando sus funciones.
Asimismo, los pigmentos, las semillas o pepitas no digeribles que la recubren, la celulosa y los fermentos actúan sobre el intestino y facilitan la excreción, motivo por el cual también deben consumirlas en grandes cantidades quienes tienen problemas de estreñimiento, hemorroides y dolencias derivadas de estos inconvenientes.
En las personas que sufren del hígado pueden provocar, sin embargo, crisis de urticaria y eczema. Por lo tanto, deben abstenerse de comerlas o comenzar a incorporarlas muy paulatinamente y solas, sin mezclarlas con ninguna otra fruta y separadas del resto de la comida.


