El estómago y la digestión
Todos los animales deben proporcionar a las células que los componen una gran variedad de sustancias que deben ser, utilizadas como materias primas o como fuentes de energía, esenciales para la existencia.
Las células animales necesitan del aporte de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y agua, y algunas de estas sustancias tienen moléculas grandes, imposibles de pasar con facilidad a las células en las que se las utilizará. Por eso, las moléculas grandes y complejas de los alimentos deben ser fragmentadas en otras más pequeñas, que puedan penetrar en la célula.
La fragmentación de estas grandes moléculas que da lugar a otras menores y se produce fundamentalmente por reacciones enzimáticas, se denomina digestión. El estómago es uno de los participantes de este proceso, que se inicia en la boca y culmina en el ano.
En ese recorrido, los alimentos que hemos consumido atraviesan además la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y finalmente se eliminan a través del ano. La longitud total de este canal alimentario en un adulto alcanza los 9 metros. La longitud promedio del estómago distendido es de 30 centímetros.


