Obsesión por la limpieza

El fanatismo por la limpieza está documentado en un estudio llamado Hábitos y Prácticas para el cuidado del Cuerpo, que describe nuestros rituales de bañera y lavatorio con números precisos.
Cada semana según el estudio de 593 hogares, el adulto promedio toma al menos 7 baños o duchas (específicamente 7,1 los hombres y 7,3 las mujeres). Aunque estar limpio es el principal objetivo, más de cuatro de cada diez limpiezas del cuerpo y la cara fueron para refrescarse tanto como para limpiarlos.
Las estadísticas abundan: las mujeres se lavan las manos un promedio de 5,5 veces por día; los hombres 3,7. Las mujeres toman más baños de inmersión que los hombres. Los hombres se lavan el cabello más a menudo que las mujeres. Las mujeres usan toallas húmedas más que los hombres. La perspectiva general es de higiene obsesiva.
Una dermatóloga que intervino en la investigación afirma que estamos mucho más interesados con la limpieza que los pueblos orientales. Tememos mostrar una piel grasosa, lucir el cabello opaco y principalmente tener olor corporal.


