Enséñele a su cuerpo a no envejecer
Usted puede ayudar a su cuerpo a que desaprenda sus lecciones anti-salud. Por ejemplo, siempre que ejercita sus bíceps, su percepción, en este caso la señal que es enviada a través de la corteza, está enseñando al músculo a ser más fuerte y su cerebro, pulmones, corazón, glándulas endocrinas y aun el sistema inmunitario se están adaptando a ese nuevo modo de funcionamiento.
Este tipo de actividad consciente tiene que ver con el proceso de lo que llamamos aprender, que tiene que ver con el crecimiento, no con envejecer. Un progreso para todo esto es que el sistema cuerpo-mente reacciona a cada estímulo aislado como si fuese una acción general.
Estimular una célula es estimular a todas ellas, con el efecto de ser acumulativo y holístico. Obviamente lo opuesto es también cierto. Si usted descuida una necesidad básica de su cuerpo como la actividad física su cuerpo entero empieza a atrofiarse: su sistema cardiovascular se vuelve más débil, los músculos y huesos se hacen más frágiles, se tiende a la obesidad y se instala la depresión. El resultado es el envejecimiento prematuro. En otras palabras: las partes del cuerpo que envejecen no son precisamente aquellas que están en uso. Se puede enseñar al cuerpo a actuar bien con buena salud mental. Para ello hay que decidirse entre dos caminos: probar nuevos modos de vivir y actuar, o dejar que su cuerpo y mente sean sometidos por el peso de los condicionamientos culturales, que lo hacen sentirse viejo.


