El sabor de los medicamentos

El sabor de un remedio no afecta su buen funcionamiento. Cuando se trata de jarabes y pastillas para niños, el sabor puede hacer que un padre se sienta culpable o incompetente. Los fabricantes lo saben y por años han intentado hacer que los medicamentos sean sabrosos pero no tanto como para que uno esté esperando el momento de la próxima dosis.
Esconder el sabor de las medicinas se está haciendo más fácil, porque el sabor de los ingredientes ha mejorado. Ciertos sabores son mejores que otros para esconder lo desagradable que resulta el proceso, dicen observadores de la industria.
Fuera de ello, algunos fabricantes de medicinas cuentan con que el consumidor adquiera un paladar para sus fórmulas menos sabrosas. El ingrediente que más se utiliza para tapar el sabor desagradable de las medicinas es la cereza negra. Los sabores artificiales resultan más fuertes que los naturales. Los sabores que gustan a los chicos no son necesariamente los que prefieren los padres y viceversa.
A aquellos que les gustan los sabores agridulces, mientras que los adultos se inclinan por los sabores cítricos como el limón y la naranja.


