La relajación inductiva

Para que la relajación del tipo inductiva sea eficaz, debe lograr que alguien lo ayude. Puede recurrir a alguna persona de confianza o a su propia voz grabada. La inducción consiste en sumergirse paulatinamente en el mundo que nuestro guía proponga. Así, acostándonos boca arriba con las palmas de las manos tocando el suelo, cerrando los ojos y respirando con calma, obtendremos resultados impensados.
Incluso podremos llegar a estados hipnóticos leves que no sólo nos ayudarán a relajarnos, sino que también nos servirán para modificar algunos de nuestros comportamientos. A fin de obtener muy buenos resultados es imprescindible una mentalización y entrega total en el momento de la relajación.
La inducción consistirá en recorrer todo el cuerpo (desde los pies a la cabeza) con una sensación de frío, de calor, con una pequeña esfera imaginaria que nos recorra íntegros, con un color, o con la visualización de cada parte del cuerpo en nuestra mente. Este recorrido debe hacerse con los ojos cerrados, con las luces bajas y tomando el tiempo que sea necesario para lograr inundar a nuestro cuerpo de paz.


