La histamina y sus efectos
En los casos más frecuentes de alergia, el anticuerpo que produce el organismo circula por la sangre, fijándose en la superficie de determinados glóbulos blancos, en cuyo interior se encuentra una sustancia denominada histamina. Cuando se produce un nuevo contacto con el alérgeno, el anticuerpo presente en la superficie de los glóbulos blancos se une íntimamente a él.
Es esta reacción la que motiva la liberación de los glóbulos de histamina contenidos en el interior de los glóbulos. Así ocurre, por ejemplo, cuando el alérgeno (o antígeno) responsable de la alergia penetra a través de la piel: la histamina liberada provoca la aparición de una roncha de urticaria: la piel se hincha, enrojece y produce picazón.
La intervención de la histamina tiene lugar entre la penetración del alérgeno en el cuerpo y la aparición de la roncha. Se puede decir, entonces, que la histamina desempeña una instancia intermedia en la reacción alérgica.
La liberación de esta sustancia origina dos reacciones esenciales:
1) Aumento de la permeabilidad de las paredes de los capilares sanguíneos:
Esto lleva a que las sustancias que circulan por su interior, en este caso el plasma, salgan hacia afuera. Según los casos, esa salida de plasma puede provocar un edema (acumulación de líquido), una excesiva secreción glandular (el típico moqueo) o un simple habón (la habitual ampolla de las urticarias).
2) Contracción de las fibras musculares lisas: éstas al contraerse de una forma involuntaria y automática provocan el achicamiento del diámetro interno de los bronquios y bronquiolos. La manifestación más común de esta reacción es el asma alérgica. De esta manera, es fácil comprender que se pueda producir una variadísima gama de estados anómalos o de enfermedades más o menos graves, dependiendo del tipo de sustancia sensibilizante (alérgeno), de su naturaleza, de la dosis, de su actividad, de la zona de acción, y, por otra parte, de las características fisiológicas de cada organismo.
Por eso, una alergia puede presentarse como una simple picazón o manifestarse en forma de un gran shock. Sin embargo, entre estos dos casos extremos se presenta una variadísima gama de síntomas, de gravedad y localización muy diversas.


