Cuándo usar hisopos y cuándo no

Mayo 21, 2008 · Filed Under Limpieza 
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Ante todo debe tener en cuenta que el oído es un órgano autolimpiante: posee unas glándulas llamadas ceruminosas, que producen el cerumen. Esta sustancia no sólo lubrica el conducto auditivo externo sino que también lo mantiene perfectamente limpio. Además, dentro del oído hay unos vellos muy particulares, cilias, que moviéndose hacia afuera van empujando todas las partículas extrañas que puedan provenir del exterior.

Por eso no debe limpiarse la parte interna del órgano auditivo con hisopos o sustancias jabonosas. En cambio la oreja, es decir la parte externa, sí hay que limpiarla incluso por una cuestión estética. Los hisopos, entonces, son muy útiles para la limpieza externa del oído pero no hay razón para introducirlos en él.

Sí en cambio hay razones suficientes para no hacerlo: por un lado corremos el riesgo de lesionar el tímpano si llegamos a efectuar involuntariamente un movimiento brusco.Y por otro contribuimos a la formación del tapón. Esto es así porque cuanto más tocamos el conducto auditivo externo, más secreción vamos a producir ya que así estimulamos la función de las glándulas.

La consecuencia inevitable, a la larga será el temido tapón. Incluso podemos llegar a lesionar la piel del conducto que queda sin defensas frente a la entrada de bacterias, como el estafilococo, aumentando las probabilidades de provocar una infección.