Relajación con antigimnasia

La clave de la antigimnasia es el trabajo sobre la musculatura posterior del cuerpo: la principal causa de la falta de flexibilidad.
- Aflójese la ropa y quítese todo lo que oprima el cuerpo.
- Acuéstese en el suelo boca arriba completamente extendido con los brazos a lo largo del cuerpo, las palmas mirando hacia el cielo y los pies
en la postura que ellos adopten espontáneamente.
- Asegúrese que la habitación esté en silencio.
- Cierre los ojos y tenga paciencia. No cambie nada. Observe cuáles son los puntos de contacto de su cuerpo con el suelo, fíjese cómo se apoyan:
- Un talón con respecto a otro.
- Las nalgas y los huesos de la pelvis.
- La cantidad de vértebras de la espalda que se apoyan sobre el piso.
Para relajar la nuca:
- Siéntese y mueva lentamente la cabeza hacia el hombro izquierdo, luego hacia el derecho, para mirar a su espalda.
- Trate de relajar las mandíbulas y deje caer su lengua.
- Haga varias veces ligerísimos signos afirmativos y negativos con la cabeza. Luego haga minúsculos círculos con la punta de la nariz. Ahora, mire a su espalda, primero a la derecha y después a la izquierda. Después de realizar este ejercicio sentirá todos los músculos de la cara y la nuca sumamente relajados.


