Nuestra identidad definida por los Otros

la identidad que hace de nosotros el resto de las personasDurante toda su vida e incluso en el transcurso de un mismo día una persona va jugando diferentes roles, puede ser estudiante, alumno, profesor, jefe, esposo, amigo, hijo, etc., que dependen de lo que hace y con quién está. Un factor que siempre está presente en este juego de roles es la valoración que hacen de uno los demás. La gente puede decir que uno es bueno o malo, lindo o feo, mejor o peor.

Y es lógico que a uno le importen esos calificativos porque la propia identidad tiene mucho que ver con la mirada del otro. Un Otro con mayúsculas, como lo llama la psicología. ¿Pero quién es ese Otro? Nada más y nada menos que el que define quién es usted con respecto a él: para su padre usted será el hijo, y además hará una valoración de su persona: según si usted responde o no a sus expectativas, será un buen hijo o un mal hijo.

Y la lista de Otros es inmensa: los compañeros de estudios, la empresa donde trabaja, las instituciones a las que pertenece, el grupo con el que juega al fútbol, su familia, su pareja. Todos tienen una mirada y una opinión sobre usted, aun cuando permanezcan indiferentes ante su presencia.
Seguramente usted ya habrá notado que con algunas personas y en determinadas situaciones se siente más cómodo, más querido, más aceptado, o que se anima a mostrarles sus mejores cualidades. Pero a veces se siente juzgado, criticado, sobreexigido, o atacado y prefiere retraerse, callarse, enojarse, o estallar de ira. Es normal que así suceda, algunos me pueden sacar lo mejor de mi mismo, otros lo peor.

Para algunos puedo ser inteligente, para otros puedo ser un asno. Alguien puede considerar que soy bello y otro que soy horrible. Va a depender de quién me signifique, quién me mire y quién me diga cómo soy.

Pero lo más importante es que uno también tiene una idea formada acerca de sí mismo, y es en base a esa idea que decide qué cara va a mostrarte al mundo. El problema de las personas que tienen complejo de inferioridad es que se identifican con lo que les falta y no con lo que tienen, otorgándole además una importancia desmedida a esa opinión de los otros. Esta actitud es la contracara exacta de ese viejo dicho que pontifica no tengo todo lo que amo pero amo todo lo que tengo.