El humo en los espacios cerrados

Tanto en nuestra casa como en el trabajo nos sometemos a una gran variedad de humos menos espesos que ejercen sus efectos perjudiciales de una manera mucho más lenta, pero no por ello menos nociva. Ellos son estos y así nos afectan:
- El humo del cigarrillo
El humo del cigarrillo se produce por la combustión incompleta de la hoja del tabaco. Está compuesto de gases y vapores no condensados en los cuales hay gotitas dispersas que contienen más de cuatro mil sustancias diferentes, la mayoría de las cuales son nocivas. Antiguamente se pensaba que el peor efecto para el fumador pasivo eran los ojos irritados, pero hoy se reconoce que el humo del tabaco es una importante causa de contaminación ambiental.
- El humo de calefactores
El monóxido de carbono es un gas que está presente en cualquier llama o dispositivo de combustión, es decir en todo tipo de humo. Se concentra en grandes cantidades en el escape de motores de combustión interna, en el humo del cigarrillo y fundamentalmente en la mayor parte de los gases que se utilizan para iluminación y calefacción, aunque normalmente no aparece en la combustión del gas natural. Sin embargo muchas veces los artefactos a gas, estufas y calefactores de tiro balanceado totalmente aptos para instalar en los hogares, no se encuentran en perfecto estado. En estos casos la combustión de gas natural no se efectúa en forma completa, amanándose grandes cantidades de monóxido de carbono.
Cuando se lo inhala en bajas concentraciones produce debilitamiento de los tejidos, porque el gas afecta la capacidad de éstos para almacenar el oxígeno. Al inhalar concentraciones elevadas de este gas la saturación de la sangre es tan rápida que bruscamente se pierde el conocimiento sin ningún síntoma previo. En Estados Unidos el monóxido de carbono, causa cada año unas tres mil quinientas muertes por accidente.


