El éxito y el fracaso
Muchas personas sostienen un pensamiento mágico y creen que es suficiente desear para tener ya lo que se desea. En realidad el deseo puede ser una mera expresión de anhelo o el resorte que va a llevar a la realización de algo, un tema asociado íntimamente a la cuestión de la valoración personal: el éxito y el fracaso.
Para obtener grandes logros es preciso pasar por las etapas sucesivas que van dando experiencia y permiten adquirir seguridad. Pero algunas personas se consideran poca cosa si no consiguen el éxito inmediato. Sufren una inmensa intolerancia a la frustración. No son capaces de resistir el menor traspié ya que no tienen en cuenta que de los errores también se aprende. Para ellos no hay término medio entre la genialidad y la inferioridad más absoluta.
Son quienes reprimen sus ganas de estudiar pintura porque nadie les garantiza que sus obras serán presentadas en un museo de París ¡cómo voy a hacer un cuadrito para tenerlo en casa!, dicen para justificar que no se atreven a empuñar el pincel. La consecuencia de todo esto es que finalmente no hacen nada. Por un lado tienen pretensiones muy exageradas y por otro una posición bastante cómoda. Es muy fácil decir no puedo, vaya a hacerlo usted.
Es una hermosa excusa para no enfrentar la vida. En cambio una persona que se comporta con mayor humildad irá creando una identidad más sólida porque va a ir ganando puntos de a poquito, a partir de su esfuerzo para llevar a cabo lo que desea.


