El consumismo atenta contra la ecología

El alto consumo de la quinta parte de la humanidad destruye más la ecología en todo el mundo que cualquier otra causa.
La creciente cantidad de autos, el auge de los centros comerciales y la ampliación de los suburbios, la comercialización de productos desechables y los fast foods (locales de comidas rápidas), en síntesis todo el estilo de vida propio de las grandes ciudades, se ha convertido en la segunda causa, después del rápido crecimiento de la población, que contribuye al desequilibrio ecológico del planeta. Esta forma de vida nacida en Norteamérica y emulada por millones de personas en todo el mundo, es la eterna ausente en las discusiones sobre la conservación del medio ambiente.
La mayoría de las personas se niega a poner en discusión los beneficios que el progreso tecnológico ha logrado para el bienestar de la población. Pero paradójicamente el bienestar material no parece ayudar a que la gente se sienta más feliz. Esto lo demuestran las encuestas de opinión realizadas en Estados Unidos donde el número de personas que responde a los cuestionarios incluyéndose en la categoría de “muy feliz” se ha reducido a la tercera parte desde 1957, mientras que el consumo per cápita aumentó al doble desde ese año.


