El cambio de ambiente

Cada región de la Tierra tiene su propio clima y características geográficas que determinar modo de adaptación de los ritmos biológicos del organismo de sus habitantes. Cuando nos trasladamos hacia un lugar alejado de nuestro medio ambiente habitual nuestro cuerpo tarda un tiempo en adaptarse al cambio. A veces esta sincronización nos resulta bastante molesta ocasionándonos diversos tipos de trastornos físicos. Veamos cómo inciden en nuestro organismo los diversos factores y cuál es la mejor manera de estar preparados:
- Variaciones de temperatura: Tanto si debe trasladarse al trópico, como si viaja a ciudades de temperaturas bajo cero, bastará con tomar la precaución de llevar la ropa apropiada para cambiarse antes de llegar, a fin de prepararse adecuadamente para el cambio brusco. Además recuerde que no debe guiarse por la vestimenta de los habitantes sino seguir los dictados de su sentido común.
- Altura: Si se traslada a un lugar más elevado que su sitio de residencia, tendrá dificultades respiratorias, fatiga y sensación de mareo debido a que en ciudades muy altas, la cantidad de oxígeno es menor que la disponible en la atmósfera de las poblaciones que se encuentran más próximas al nivel del mar. El apunamiento como se lo llama en Sudamórica, se soluciona bebiendo las tisanas propias de cada región que suelen elaborarse a base de hierbas locales con efectos antifatiga. También hay medicamentos específicos para evitar esta molesta sensación.
- Humedad: Si el clima es muy seco o muy húmedo su piel sufrirá las consecuencias. Tome la previsión de consultar a su dermatólogo para que le recomiende los productos adecuados que deberá llevar. La mejor aliada suele ser una crema liviana a base de vitamina A.
- Tipo de alimentación: Antes de animarse a probar las comidas típicas del lugar, procure pasar dos o tres días manteniendo lo más posible su alimentación habitual, a fin de evitar problemas gástricos e intestinales.


