Efectos de la nicotina sobre la piel

Al tabaco se le atribuyen desagradables efectos sobre el aspecto de nuestra piel.
La tez del fumador es la consecuencia directa del efecto vasoconstrictor de la nicotina, responsable también de las manos y los pies fríos, problemas que desaparecen una vez que se suspende el cigarrillo. Algunas consecuencias son más difíciles de revertir: la aparición temprana de arrugas, por ejemplo.
El tabaco acelera el envejecimiento cutáneo y no sólo en las zonas más expuestas como el rostro y las manos. Estos resultados se obtuvieron en Francia luego de un estudio comparativo entre dos grupos de sujetos: fumadores y no fumadores. En los primeros, las pruebas de piel practicadas en las zonas de la dermis protegidas del sol, como la cara interna del brazo, pusieron en evidencia los mismos desgastes que en el rostro: alteraciones del tejido conjuntivo y destrucción de las fibras elásticas que hacen a la juventud de la piel.
Se sospecha además que la vasoconstricción debida a la nicotina acentuaría la pérdida progresiva del cabello y el degeneramiento de las uñas.


