Separación saludable y armoniosa
Toda separación duele. Sin embargo, el proceso de ruptura puede llevarse a cabo de manera tal que sirva a ambos para crecer como personas. Es absolutamente necesario que quienes estén en proceso de separación cultiven un buen diálogo, sin peleas, ni enojos absurdos, ni broncas intempestivas. Si existía un vínculo matrimonial, junto con la decisión adulta de separarse debe estipularse una buena negociación que irá desde lo económico (mensualidades, gastos, cuentas bancarias, quién se queda con la casa, etc), hasta los hijos (visitas, manutención, etc).
Mientras mejores sean los términos de la separación, tanto mejor será llegar a acuerdos positivos. La clave principal para separarse bien es no agredirse ni maltratarse. Cuando uno arremete permanentemente al otro, en realidad, en algún punto, permanece ligado a él. Separarse bien significa:
• INDEPENDIZARSE. Es decir, no vivir pendiente de la historia anterior
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• ENTENDER QUE SOMOS SERES INDIVIDUALES. Estuvimos ligados a un proyecto en común, pero ahora no lo estamos y sólo nos unen los hijos, y ya no de la misma manera
• APRENDER A SEPARAR LAS AGUAS.


