La talasoterapia y los beneficios del agua marina
La materia prima de la Talasoterapia, el agua que procede directamente del mar, cuenta con unas propiedades especiales entre las que se encuentran la salinidad, su movimiento y su densidad. Todos esos factores contribuyen a que el agua constituya por sí misma un recurso estético y terapéutico ideal para aprovechar durante las vacaciones.
El mar es saludable y puede curar. La razón es tanto química como física: la mineralización del agua la vuelve una excelente aliada de la salud, y sus propiedades físicas hacen otro tanto. Un cuerpo de 80 kilogramos de peso sumergido en el mar pesa solamente 8 debido a la elevada densidad del agua marina.
Gracias a este efecto se consigue mejor movilidad articular y un aumento a potencia muscular. La inmersión en el agua fría causa en un primer momento un reflejo brusco de vasoconstricción; el cuerpo se palidece y se enfria; a su vez, en el interior del organismo se produce la dilatación vascular que da lugar a un escalofrio inicial al que le sucede una sensación de bienestar.
El efecto terapéutico del agua de mar se produce a través de diferentes vías: por contacto con la piel y las mucosas, por inhalación y por la acción dinámica de las olas y las mareas. El aire marino, saturado de microgotas de agua de mar en suspensión, es rico en yodo, ozono y iones negativos, lo que le confiere propiedades antibióticas, calmantes del sistema nervioso y estimulantes sobre las defensas del organismo. El agua de mar es rica en oligoelementos, perfectos para revitalizar y embellecer la piel.
El agua marina renueva al organismo. Al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea se produce una renovación de elementos (en especial yodo y sodio) por un mecanismo conocido como osmosis. Se denomina de esta forma al pasaje de sustancias en ambas direcciones a través de una membrana.


